lunes, 13 de abril de 2015

PERSIGUIENDO UN SUEÑO


                                PERSIGUIENDO UN SUEÑO

    ¡No!, no me voy a rendir; dicen que ya soy viejo.  Tú de que grupo eres… ¿De los que me apoyan?; o ¿de todos los muchos que se han rendido con mi idea solo con oírla?

No me respondas ahora… Escúchame antes; serán tres minutos. Abre tus ojos; cierra tus prejuicios:

    Es Sencillo, ya supere la treintena… Y para muchos ya soy un carcamal deportivo. Ya no se puede esperar de mí buenos resultados, ya no se me puede apoyar económicamente, ya que ahora con mi edad soy una lacra para el sistema.

    Parece ser que no soy rentable, que no se me podrá explotar los próximos años como se puede hacer con otro joven deportista.

    Pues no te equivoques, escúchame bien; ni morí al cumplir treinta ni mi capacidad murió por cambiar de digito en la edad.

    Son muchos los que se escudan en la falta de apoyo para atreverse siquiera a la posibilidad de que otro pueda hacerlo. Se escuda también en la falta de ambición, porque no lo hice más más joven. Cuando quizá no pude hacerlo antes para sencillamente llegar al día de hoy y poderlo hacer ahora.

    ¡Que pasa!, no supe andar el camino de otra manera, pero no por ello hay que quitar el valor al hecho de que por qué no lo haya andado antes, no pueda hacerlo ahora y por ese motivo no me apoyen algunos en este momento.

    Prefieren darme la jubilación anticipada, quieren hacerme creer que mi lugar está reservado para otra persona más joven que se lo merece más que yo por nacer más tarde del día en que lo hice yo.

    Pues no, tengo el mismo derecho que cualquiera a perseguir mi sueño, a no dejarlo en el olvido, porque la vida me reservo una manera distinta de la ideal para llegar hasta él.

    A partir de hoy es la diferencia en que mi sueño sea una realidad, o que por el contrario se transforme en una pesadilla por no haberme enfrentado al desafío de hacer lo necesario para ver si puede ser una realidad.

    Vale, puedo estar equivocado, y ser tarde para conseguirlo, puedo hacer caso a quien no me apoya, y dejarlo ya. Después de todo ya soy mi viejo… me canso más, me recupero más tarde, la explosividad, la tengo que entrenar todavía más fuerte que hace unos años, la fatiga se recupera más tarde…

    Si y ¿Qué?

    Por qué no voy a tener el valor de intentar conseguir mi meta, cueste lo que cueste o sufra lo que sufra. Desde luego no estoy inventando nada nuevo, eso también lo tengo presente.

    No seré el primero ni el ultimo que no escuche a los que no son capaces; ya no de ver mi triunfo, o la posible derrota, pero no son ni siquiera capaces de ver que no pierdo valor por perseguir mi sueño tenga la edad que tenga.

    Quizá lo consiga, quizá no… pero tú ¿de qué lado estas?

    ¿Estás ya preparado a darme la respuesta tres minutos más tarde que desde que te la pregunte?

    Pues aún debes tener algo presente antes de decirme nada. Saber el caso real de un atleta. De un medio fondista que a una semana de cumplir cincuenta y un (51) años supero su mejor marca de todos los tiempos en 800m después de no haberla superado desde que tenía los treinta y seis (36).

    Sabes lo que marcó la diferencia, que no se rindió en los casi quince (15) años que no logro superarla; entrenando cada día que pudo para conseguirla, a pesar de todas las personas que no le apoyaron a su alrededor porque ya era viejo pasados los treinta (30).

    Lo conseguiré o no, pero lo descubriré trabajando para mi sueño.

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